Primero el flujo, luego todo lo demás
La pregunta número uno no es “¿qué me deja en garantía?” sino “¿de dónde va a salir cada mensualidad?”. Pide comprobantes de ingreso (nómina, estados de cuenta, declaraciones) y aplica la regla de capacidad: el servicio de todas sus deudas —incluida la tuya— no debería exceder el 30–35% de su ingreso neto verificable. Números, no promesas: nuestra calculadora de capacidad de pago hace la aritmética en segundos. Un deudor sin flujo es un juicio con fecha diferida, por buena que sea la garantía.
La garantía: aforo, liquidez y papeles
- Aforo: valor del activo ÷ monto del crédito. La práctica sana busca holgura — idealmente 2.5 a 1 — porque el valor de ejecución siempre es menor que el avalúo, y el saldo crece con moratorios y costas.
- Liquidez del activo: un departamento en zona demandada se realiza; una maquinaria ultra-especializada, quién sabe. Castiga el aforo según la vendibilidad.
- Titularidad y gravámenes: certificado de libertad de gravamen (inmuebles), consulta al RUG (muebles), factura de origen. La garantía de quien no es dueño no garantiza nada.
- Constitución correcta: hipoteca a escritura e inscripción; prenda inscrita en el RUG. Garantía no inscrita = fila de acreedores comunes.
Historial, referencias y congruencia
Con autorización del solicitante puedes consultar su buró (las SIC dan acceso a usuarios registrados; alternativamente, pídele su Reporte de Crédito Especial reciente — es gratuito para él). Lee patrones, no fotos: atrasos recurrentes pesan más que un tropiezo viejo. Y cruza congruencia: ¿su estilo de vida cuadra con el ingreso declarado? ¿El negocio que dice tener existe, factura, tiene domicilio? Quince minutos de verificación evitan quince meses de juicio.
El destino del crédito importa más de lo que parece
Prestar para capital de trabajo, para liquidar deuda cara o para un activo productivo tiene lógica de pago intrínseca. Prestar “para un negocio que va a montar un conocido” o para tapar el hoyo de otro crédito ya vencido es financiar una espiral. La pregunta de control: ¿este crédito mejora o empeora la situación del deudor? Si la empeora, tu cartera lo heredará.
Señales de alerta que no se negocian
- Prisa extrema e irritación ante preguntas básicas.
- Negativa a documentar o a la ratificación notarial ("¿qué, no me tienes confianza?").
- Garantía que no puede mostrar físicamente o cuyo papel “está en trámite”.
- Historia de prestamistas anteriores “que lo traicionaron”.
- Necesita el dinero para pagar otro crédito vencido — estás comprando el default de alguien más.
Y el recordatorio administrativo: si prestas con habitualidad, eres actividad vulnerable (LFPIORPI 17-IV) — el expediente de identificación que la ley te exige es, convenientemente, el mismo que el buen análisis ya te pedía.