Dos contratos, dos filosofías
El socio compra una fracción del futuro: participa en utilidades y pérdidas, vota, y no puede exigir su dinero de vuelta — su salida es vender su participación. El acreedor compra un flujo: intereses y capital en fechas pactadas, con garantías si es prudente, y sin opinión sobre cómo administras (salvo covenants). Todo lo demás — control, costo, fiscalidad, riesgo — se deriva de esa diferencia.
El costo real de cada moneda
- Equity: no tiene mensualidad, pero es la moneda más cara si el negocio funciona: el 30% que vendiste por $2M puede valer $20M en unos años. Además diluye control: consejo, vetos, derechos de minorías.
- Deuda: su costo es visible (la tasa) y deducible — los intereses son gasto fiscal del negocio, con requisitos y límites de la LISR. No diluye nada… mientras puedas pagarla: la deuda convierte un mal trimestre en una crisis, y la garantía responde.
Regla de dedo financiera: la deuda amplifica los buenos proyectos y entierra los malos. Si el retorno esperado del negocio supera con margen la tasa del crédito, apalancarse multiplica tu rendimiento como accionista; si no lo supera, estás trabajando para tu acreedor.
Cuándo tiene sentido cada una
- Deuda privada brilla cuando hay flujo probado o activos que la respalden: capital de trabajo, compra de maquinaria, inventario para una temporada, un contrato firmado por cobrar. Corto y mediano plazo, retorno visible.
- Equity es la moneda del riesgo genuino: etapa temprana sin flujo, apuestas de crecimiento largas, proyectos donde un calendario de pagos fijos sería una soga.
- Híbridos (deuda convertible, notas con warrants) puentean valuaciones inciertas: entra como deuda, se convierte en capital si el negocio despega.
La tercera vía que no existe (legalmente)
La tentación clásica del que no quiere diluirse ni calificar para crédito: "levanto dinero de conocidos y les prometo un rendimiento fijo". Eso —oferta a terceros indeterminados con promesa de devolución— es captación irregular: prohibida por el art. 103 de la LIC y penada con prisión (art. 111). Las versiones legales de esa idea son precisas: socios de verdad (asumen riesgo, sin devolución garantizada), préstamos negociados uno a uno y documentados, o la vía bursátil con valores inscritos. Lo explicamos a fondo en captación irregular.
Checklist antes de decidir
- ¿El proyecto tiene flujo o activos hoy? → deuda es viable. ¿Solo promesa de futuro? → equity.
- ¿El retorno esperado supera la tasa disponible con margen? Si no, no te apalanques.
- ¿Puedes sobrevivir 6 meses malos pagando la mensualidad? Estrésalo con el simulador.
- ¿Qué vale más en 5 años: el % que venderías o los intereses que pagarías?
- Sea cual sea la ruta: papeles en regla — pacto de socios en equity, mutuo con garantía en deuda.